Capítulo 11. Queridos papás Kids&Us Badajoz

22 de marzo de 2026

Capítulo 11. Queridos papás Kids&Us Badajoz, 

 

siempre os escribo como mamá porque me siento mamá, pero hoy es uno de esos días en los que me encantaría haceros llegar mi parecer y que pudierais tener unos minutos para dedicarle a esta lectura.

 

Os comparto hoy mis sentimientos sobre vuestro importante papel en la vida de vuestros hijos, y en nuestras vidas.

 

Ser padre es quizás más difícil que ser madre. Siempre he creído que, en ocasiones, os lo hacemos más complicado. Quizás por nuestra forma innata de vivirlo, por nuestra manera de culparos cuando no gestionáis como nosotras y por nuestra manera constante de intentar que actuéis y améis como nosotras. Y después de estos años siendo madre he aprendido (y estoy aprendiendo) que no es justo. 

 

Una mamá de la escuela, a la que admiro inmensamente como madre y como profesional me enseñó algo en un momento en el que necesitaba aprenderlo y lo comparto con vosotros. "Y creo que desde esta perspectiva al final he aprendido que a las niñas también les viene bien impregnarse de “Ángel siendo Ángel” y “Teresa siendo Teresa”. Durante mucho tiempo yo quería que se impregnaran de “Ángel siendo Teresa”. 

 

Me siento con la libertad de compartir con vosotros esta gran lección, porque siento que muchas mamás a veces os asignamos ese rol de tener que ser nosotras. E insisto, no es justo. Y tenéis todo el derecho a reivindicar vuestra forma humana, propia e innata de actuar y de ser.  Porque vuestros hijos solo necesitan que sus padres sean tal y como son. Con la intención responsable, madura y comprometida de cubrir sus necesidades y de adaptarse a los cambios y a cada una de sus etapas.

 

Esta fecha, este día, puede ser feliz, muy feliz, si seguimos teniendo cerca a nuestros padres. Y puede haber sido muy feliz si en algunos momentos los hemos tenido cerca. Presentes. Y siendo los padres que nosotros necesitábamos. 

 

Este correo llega a muchas realidades diferentes. Puede que sea vuestro primer diecinueve de marzo siendo huérfanos de padres. Y es que por muy padre o muy madre que seamos nunca dejamos de ser hijos.

 

Yo, nunca sentí feliz esta celebración. Eso también me ha llevado a una admiración y a una observación profunda de vuestro papel como padres. Un papel destacable y memorable para todos esos niños que tienen la inmensa suerte de teneros. De jugar con vosotros. De compartir cosquillas. Y todas esas pequeñas cosas que hacen de la paternidad algo tan gigante.

 

Me duele que no se celebre el día del padre. Porque las circunstancias familiares y personales de cada unidad son propias, inamovibles y muchas veces, con suerte, decididas. Y esto implica que nuestros hijos son conocedores de su propio contexto. De si sus progenitores son dos papás, dos mamás, papá y mamá, una mamá o un papá. Y esto lo saben. Conviven con su realidad, cada día del año. Y a mí me parece injusto que se deje de felicitar a los que sí ejercen, a los que sí aman, a los que sí forman equipo. Porque hay padres buenos, entregados, comprometidos, metidos completamente en su rol, en su deber y en su decisión voluntaria de ser papá. Que hay muchos que no, por supuesto. Pero también ocurre con las madres. 

 

Desde mi humilde punto de vista, dejar de celebrar para que todo sea respetado y para que no haya diferencias, es, quizás, crearlas más. Porque hay niños y niñas que sí tienen un papi en casa. Que los abraza, con el que juegan, a diario. Con el que viajan. Con el que tienen infinidad de fotos. Y me parece triste que no puedan mostrar su orgullo, mostrar su afecto y su alegría de tener a su padre. 

 

Yo nunca disfrutaba haciendo la manualidad del día del Padre. Algunos años ni pudimos entregárselo. No estaba presente. No tengo recuerdos significativos. Pero que yo no haya tenido esa suerte o esa oportunidad, no tenía porque invalidar la realidad de mis compañeros. Y no debemos generalizar ciertos aspectos.  Porque sí celebramos el día de la madre. ¡Y a mí como mamá me encanta tener ese día!

 

Creo que a nuestros hijos debemos educarlos en la diversidad, en las distintas realidades. Y ellos, en su aula, conocen lo que sus amigos tienen en casa. Saben si su amiga Noa tiene dos mamás, o si su amigo Luis tiene dos papás. Saben cuándo el papá de Luis y Jesús se ha ido al cielo o si el papá de Diego y Pablo no está en casa con ellos (aunque desconozcan el motivo). Y eso lo saben todos los días del año, no solo el diecinueve de este mes. Y quizás obviarlo solo en esta fecha sea un error. 

 

Porque los que hemos crecido solo con nuestra madre lo hemos sufrido, aprendido, validado, cada día de nuestra vida. No solo en marzo. Y puede ser que los niños que nos siguen necesiten también normalizar su realidad, sentirse orgullosos, nunca avergonzados, y sentirse seguros de la información y la realidad que conocen. Mientras los quieran, se sientan protegidos en su hogar, estén sanitos e higiénicos, da igual quienes sean las personas que los esperen detrás de la puerta. Pero pueden también mostrar su lado más generoso y amoroso en los días que corresponden. […]

 

Ser padres es difícil. Es sacrificado, poco recompensado y es duro. Pero es el papel más importante, desafiante y honesto que haremos jamás. Y además, si así lo hemos decidido, lo haremos en equipo, en pareja, de dos en dos. Pase lo que pase. Y esto también es mi petición y mi deseo. Que sea cual sea el camino no os olvidéis nunca de que lo iniciasteis juntos. Y que nuestros hijos están por encima de todos y de todo. Por favor no os olvidéis de sus necesidades, que están antes que las nuestras. No os olvidéis de que ellos nos aman tal y como somos y que solo tenemos que trasmitirles que nuestro amor hacia ellos es incondicional. 

 

Y si en algún momento de ese camino nos necesitáis, me necesitáis, para un café, un abrazo, una duda o los daños, por favor escribidme o llamadme. Pero dejemos que nuestros niños sean unos adultos llenos. Llenos de recuerdos, de valores y de momentos bonitos. No hace falta empañarles su infancia o su adolescencia. Las decisiones son nuestras, no les hagamos más víctimas de lo que ya lo son. Somos y seremos siempre sus padres. Y a pesar del dolor, de los sueños rotos y de los sueños que se marchitan, tenemos una larguísima vida para compensarnos a nosotros y a ellos.

 

Comparto a modo de despedida unas letras de Lucía mi Pediatra: "Padres inspiradores. Porque mejores o peores, son únicos para nuestros hijos. Porque son pieza clave en la crianza y esto, a veces, se nos olvida." A mis compañeros les aseguraba, “el papel de un padre es insustituible en la vida de vuestros hijos”. Por favor, dadle todo el rigor que merecen. Sacrificaos cuando sus necesidades así lo exijan. Cuidad a su mamá, si la tienen, porque es una referente imprescindible de las personas que más queréis. Y cuidaos vosotros. Haciendo el equilibrio justo y honesto entre vuestras necesidades y las de ellos. A sabiendas de que los adultos somos flexibles, y tenemos las herramientas necesarias para afrontar épocas de entrega. Porque nosotros somos los dueños de sus vidas. Ellos no han elegido venir a casa.

 

“Papá” es la primera palabra en la mayoría de nuestros bebés. Así de importante sois. Así de tanto os necesitan. Os llaman, os adoran. Os pronuncian. Os nombran.

 

Feliz día del padre. Yo jamás me canso de miraros en las entradas y en las salidas. En vuestros abrazos y en vuestras atenciones. Me despido diciendo que nunca he visto a los niños más felices que jugando con sus padres, y eso es absoluta química. Sepamos que las mamis generamos otras emociones, pero que vosotros sois los más indispensables en sus recuerdos más divertidos. En sus carcajadas más sinceras. Sois los principales portadores de su más sincera y natural oxitocina.

 

Feliz Día a todos,

un abrazo enorme,

 

MJo 

 

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